miércoles, 15 de marzo de 2017

LA PRIMORDIALIDAD DE CHILOÉ Y EL CAMINO AL SUR (Sergio Fritz)



Chiloé es un misterio desde muchos puntos de vista. Esconde una “primordialidad” que nunca podrá ser comprendida en forma íntegra. Por ejemplo, casi nada sabemos de los indígenas que poblaron el archipiélago a la llegada de los españoles (veliche y chono; en especial estos últimos que tenían su propio idioma, distinto a los de las ramas mapuche), pero según cierta línea de pensamiento que insinuamos en nuestro ensayo anterior, es factible que haya habido otros pueblos para cuales Chiloé fue uno de sus centros, como los chilingas. La rica mitología chilota y la presencia de una organización brujeril como la “Recta Provincia” son aspectos que realzan la peculiaridad mágica del archipiélago. No por nada el cacique chilote Carlos Lincomán enunció de forma categórica y memorable: Porque aquí (en Chiloé) estaba el poder espiritual del mundo1.

El camino hacia el Sur, al Centro Blanco, morada de los gigantes, está marcado por hitos, como son entre otros los mencionados Chaitén, Chiloé, Isla Mocha y Melimoyu, polos que ayudarán al practicante en su camino, toda vez que otorgan si se le sabe aprovechar una vivencia inolvidable y energías tremendas que sólo hay en esta parte del globo. Son espacios de un peregrinaje esotérico conducente al Oro Alquímico (producto del enfrentamiento de azufre y mercurio, tierra y agua, Threng Threng y Cai Cai), como lo sería también pero desde una geografía imaginal la mítica Ciudad de los Césares, a la cual únicamente entran quienes superaron el trazado visible, para internarse en el plano menos "sólido" de la realidad.



(Del libro "Magia Austral. Un acercamiento desde la antropología a las 
cosmologías súricas". Vol I. Sergio Fritz)


NOTA:
1 CÁRDENAS A., Renato; MONTIEL, Dante; y HALL, Catherine. Los chono y los veliche de Chiloé. Ediciones Olimpho, Santiago, 1991. p. 229.

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